Archivo de October, 2007
Pesadillas
Por Imāginārie el 30 October, 2007, bajo la(s) categría(s) Artículos
“Mientras la sangre escurre entre las paredes, reventadas por la maleza salvaje, la cual no deja de abrirse paso hacía ti. Sabes que se acerca, oyes sus pesados pasos, su decidido andar, adivinas que no tardará mucho en alcanzarte; el fango te impide caminar, tu salvación está a pocos metros y aún así no puedes moverte; no quieres voltear, si miras una vez más su rostro o su pura silueta, gritarás de nuevo, pero como las veces anteriores, tu grito no tendrá sonido. La angustia te aprisiona, a tu alrededor no hay nada ni nadie, no escuchas más que los lentos chapoteos de ese ser que se acerca inexorablemente. Tu cuerpo se reblandece, parece querer abandonar a tu voluntad y esa sombra, cada vez más cercana no se detiene, frente a ti dos escorpiones devoran una araña roja y vez como se asfixian los peces sobre el fango dorado que no te deja avanzar… Sientes la pasada mano sobre tu espalda, ha llegado, no tienes escape…
Bañado en sudor despiertas, tu corazón amenaza con salirse del pecho y tu piel parece cubierta de escamas de lagarto… era un mal sueño, una simple pesadilla.”
Las pesadillas son una parte importante del proceso de sueño durante la infancia, ya que nos enfrentan a nuestros temores reales e irreales, como la soledad, el abandono, las fobias y toda clase de espectros creados por nuestro inconsciente. Conforme crecemos, van menguando en frecuencia, hasta que en la edad adulta –cuando supuestamente hemos vencido tantos temores y trabas mentales- se vuelven muy esporádicas. Estudios recientes indican que las mujeres adultas tienen pesadillas más frecuentemente que los hombres.
Las pesadillas se caracterizan por la sensación de angustia presente durante el sueño, no todas presentan imágenes terribles, ya el puro sentimiento de opresión en el ambiente del sueño basta para crear desasosiego en el soñador. Basta con perder algo importante durante el transcurso del sueño, descubrirse desnudo en plena calle o saberse perseguido para que el este se torne en una pesadilla.
Esta clase de sueños ocurren en las últimas fases de los movimientos oculares rápidos (MOR) y provocan que el durmiente se despierte y pueda recordar intensamente lo soñado.
En el pasado se les asociaba con la presencia de seres sobrenaturales, como resultado de hechizos o posesiones demoníacas. Las supersticiones indicaban que era necesario contarlas de inmediato para evitar que se cumplieran y, en algunos casos, buscar su significado para saber que futuro esperaba al infortunado soñador. En la actualidad se asocian a las angustias reales y estrés del soñador, así como su impotencia a enfrentar los retos en la vida diaria; se sabe también que las cenas pesadas antes de dormir, aceleran el metabolismo y la actividad cerebral, lo cual provoca un periodo de sueño intranquilo.
Cualquiera que sea su origen, las pesadillas fascinan. Su carga emotiva, tan llena de significados y enigmas, representa esa parte mágica la cual, al parecer, nunca dejará solo al ser humano. Por terribles que sean, nunca dejarán de ser nuestras propias películas de terror, donde siempre seremos guionistas, directores, escenógrafos y actores de nuestros más íntimos terrores.
