¡Escúchanos!
Noticias MOSS BOSS / 07 de abril, 2008.
Donan a CONACULTA cinco mil piezas musicales de Thomas Stanford

El material del etnomusicólogo documenta la enorme variedad de manifestaciones y valores del país 

Considerada como una de las de mayor valor en materia de patrimonio sonoro musical, la colección del etnomusicólogo estadounidense Thomas Stanford, integrada por cinco mil piezas, fue donada hoy a la Fonoteca del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).

En conferencia de prensa celebrada en la Casa de Alvarado, en Coyoacán, la directora de ésta institución, Lidia Camacho, aseguró que este material documenta la enorme variedad de manifestaciones y valores del país.

"En ésta quedan incluidas lenguas, tradiciones, fiestas, rituales, ceremonias y música de las regiones de México", dijo.

Refirió que dicha colección, la cual representa 50 años de investigación de música tradicional mexicana, testimonia la música de algunos pueblos de no más de nueve mil habitantes y capta, a través de sus grabaciones, la sonoridad de los grupos mestizos e indígenas.

De acuerdo con Camacho, la Fonoteca Nacional propondrá que la colección de Thomas Stanford sea inscrita y reconocida como parte del Programa de Memoria del Mundo de la UNESCO, "…por sus características merece ser declarado como Patrimonio Nacional". Las cinco mil piezas, la cuales conforman el acervo fueron grabadas en las poblaciones fuera de los caminos de México.

Según Camacho, Stanford buscaba comunidades que estuvieran fuera de los caminos transitados. En sus grabaciones, agregó, abarcó diversos poblados de un total de 20 estados de la República.

Por su parte Thomas Stanford, quien ha recorrido más de 400 pueblos del país, aseguró que en su trabajo resaltan grabaciones de etnias como los otomíes, totonacas, popolocas, yaquis, mixtecos, tzotziles y tzeltales, así como nahuas, mayas, zapotecos, amuzgos, chontales y choles, entre otros.

Para Stanford, la colección "es extraordinaria porque registra las expresiones sonoras de las comunidades indígenas, las bodas de los pueblos, los bautizos, las fiestas en casa de los mayordomos, el cantar de las comunidades y la memoria de la tradición".

Refirió que "estas grabaciones, las cuales abarcaron de 1956 a 2005, constituyen un importante acervo documental para el conocimiento, estudio y disfrute de la sonoridad de los pueblos indígenas de México".

El trabajo de Stanford ha cambiado el curso de las investigaciones musicales y, desde la antropología, ha ofrecido una perspectiva sobre el estudio y conocimiento de la creación musical de México.

De acuerdo con la responsable de la Fonoteca Nacional, la colección de Stanford está integrada por grabaciones de alta calidad sonora, únicas en su tipo, "porque son el resultado de la combinación de sus conocimientos como músico de conservatorio y antropólogo".

Desde enero de 2007, la Fonoteca Nacional ha catalogado este acervo pieza por pieza, asentando con detalle todos los datos que le proporcionaron al etnomusicólogo los informantes de las múltiples regiones visitadas.

El acervo, el cual se encuentra catalogado y digitalizado, estará disponible en la Audioteca de la Fonoteca Nacional, en cuanto ésta abra sus puertas al público en el último trimestre de este año. La colección será accesible para los investigadores, estudiantes y público en general, los cuales tengan interés en conocer la diversidad cultural de México.

Por otra parte, Lidia Camacho señaló que representa un trabajo riguroso crear una institución única en su género en América Latina.

"Representa una tarea fundamental, siendo esto la parte sustantiva del trabajo de una fonoteca; pero lo más importante es el acceso al público, de nada sirve tener bonitas bóvedas y que las grabaciones no  sean escuchadas por los mexicanos", aseveró.

Sostuvo también que la institución a su cargo ha firmado ocho convenios con diversas instituciones, a fin de contar con diversidad de materiales en la fonoteca.

Asimismo dijo que ya se incorporaron las colecciones del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), del Festival Cervantino, una importante colección del Instituto Mexicano de la Radio; y en breve se trasladarán otras colecciones, tal es el caso del Sistema Radiópolis.

“Cuando la fonoteca abra sus puertas, ésta contará con tres mil fonoregistros”, finalizó.