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Noticias EMBAJADA DE NUNCA JAMÁS / 07 de enero, 2008.
Quidam  

quidam01El Cirque du Soleil dejará la gran carpa de Santa Fe con otra gran cantidad de espectadoressatisfechos y contentos.

Dentro de la carpa la función comienza, un gran despliegue de talento sale al escenario, el Clown-Ringmaster Mark Ward aparece en escena, regañando a los espectadores impuntuales y “acompañándolos” a su asiento, después, toma centro en la pista, las luces se apagan y la dulce voz de Ella Bangs acaricia el aire ”So speedy…”

Quídam ha comenzado y llevará a los espectadores, desde su asiento, al fondo de su alma, a reencontrar su capacidad de asombro, de llorar al mirar algo hermoso -tal vez sin entenderlo- de estar al filo de la butaca mirando como en los números de baquino, de cuerdas españolas, cuerda voladora, contorsión aérea en seda, aros aéreos (una innovación del cirque sobre el trapecio) en las cuales se rompen las leyes de la física, comenzando por la gravedad.

El ver como un grupo de niñas de no más de 15 años pueden hacer suertes con los Diábolos chino -y suertes verdaderamente espectaculares-, la maestría de Cory Silvester en la rueda alemana, a Ana Vicente y a Jerome Le Baut en un hermoso y plástico número de estatuas humanas, las carcajadas provocadas por los Clowns, con una muy especial mención a Guillermo Castneiras, un Clown Argentino cuyo número de “rutina cinematográfica” está para doblarse de risa. Y a su vez agregar una mención especial para el número de las cuerdas para saltar (en serio, si alguien piensa que se escucha fácil “saltar la cuerda” es porque no ha visto a Norihisa Taguchi hacerlo).

En cuanto a la música, este espectáculo dispone de una excelente banda de siete virtuosos, los cuales más que banda, en algunos momentos parecen orquesta por la fuerza emocional que transmiten, lo oportuno y preciso de cada una de sus notas, y con ello provocan que este grupo dirigido por el tecladista Jim Bevan merezca un artículo en reseñas posteriores.

Finalmente uno sale de la carpa como entre nubes,  entre sueños, no comprendiendo del todo y preguntando si en realidad lo visto fueron seres humanos que rompen las leyes de la física o pedazos de sueño que han tomado forma y substancia, y los cuales nos dicen a la cara y sin tapujos que no dejemos que la vida cotidiana nos aleje de nuestras ensoñaciones.

Dirigido por Franco Dragone, Quidam "exalta tres elementos fundamentales; el poder, la fragilidad y la belleza que la raza humana es capaz de crear. El espectáculo narra la historia de Zoe, una pequeña que atraviesa por una fase de descontento, ya que sus padres son seres fríos y alejados y ella necesita estar en contacto con la gente".

La Directora Artística Nicolette Naum comentó: "Entonces de su imaginación nacerá 'Quídam', llegará hasta su sala y lanzará un sombrero, cuando Zoe decida ponérselo comenzará el viaje que nos llevará a ver los sueños de esta pequeña hechos realidad, a través de emociones humanas como la tristeza y la alegría, presentar esos sentimientos fue la intención de crear este show".
Rob McKenzie expresó que quizá este es el show más oscuro de la compañía porque "Franco Dragone, creador de la historia, encontró su inspiración en Nueva York, mientras caminaba en un día gris y lluvioso, notó a la gente que intentaba cubrirse del frío, pero se ignoraban unos a otros, en ese momento surgió el concepto.”

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"Quídam', literalmente significa 'fulano', un transeúnte anónimo, alguien que pasa a toda prisa, también se aplica a los caballos salvajes, sin estampa ni raza, entonces decidió unir la historia de Zoe, una chica que crece en una familia oscura; sin embargo, les puedo asegurar que tiene un final feliz", señaló.


Con más de 50 artistas de 14 países y una producción combinación de acrobacia artística, diseño extravagante e inspiración musical, Quídam se presentará en la ciudad de México hasta el 13 de enero y continuará en Monterrey, del 17 de enero al 8 de febrero.

Si tienen oportunidad, no dejen pasar ésta experiencia única.