Niños y parques
Hace algunas décadas los habitantes de las ciudades no se percataban de la separación que existía entre los espacios de trabajo y los espacios de ocio de los cuales disfrutaban, puesto que gran parte de los lugares en donde se efectuaban las tareas de intercambio, transportación de los trabajadores y los diversos materiales para la manufactura, transformación y venta; se utilizaban también como aquellos lugares para la diversión y el disfrute del tiempo libre, es decir "las calles y las plazas tenían una función laboral, transportar las mercancías y a las personas, así como lúdica, espacio en los cuales sucedía la vida cotidiana, juegos, fiestas, procesiones, desfiles, etcétera."
A raíz de la especialización sufrida en el campo laboral, los espacios donde comúnmente se venía desarrollando esta actividad se vieron también modificados, sin olvidar las características que ahora poseen las ciudades donde parece a simple vista que los habitantes ya no pertenecen a las mismas. El medio ambiente ha sido modificado y sus vidas impactadas por la contaminación, la violencia, la reducción de las áreas verdes y el aumento de tiempos muertos dedicados a los traslados que cotidianamente se hacen para estudiar, trabajar o comprar; ésta situación ha permitido, y a su vez a obligado a las ciudades, a diseñar y construir espacios arquitectónicos especialmente desarrollados para llevar a cabo, y sin ninguna interferencia, diversas actividades de tiempo libre.
El ambiente de las ciudades, específicamente de la Ciudad de México, está ahora determinado por un gran número de automóviles, de edificios, de fábricas o zonas industriales, absorbidas por los asentamientos urbanos. Por esta razón restan pocos espacios verdes, los cuales ya no son tan frecuentados debido a, entre otras cosas, los altos niveles de contaminación considerados como peligrosos y dañinos para la salud, así como, el alto índice de violencia en las calles y lugares públicos.
Los jardines, calles y patios de juegos dejaron de ser espacios para disfrutar del tiempo libre, convivencia, aprendizaje y encuentro entre generaciones, ahora se han convertido en lugares donde se vende cualquier tipo de cosas y por esta razón, se desarrollan los enfrentamientos entre la policía y las organizaciones de vendedores ambulantes (quienes ofrecen sobre las calles objetos que nunca nos hubiéramos imaginado, encontramos desde un bolígrafo hasta programas para ser integrados al sistema operativo de la computadora, hierbas que de acuerdo a su vendedor solucionan todas nuestras enfermedades, cobertores que nunca llegaron al pasajero de algunas de la líneas aéreas que prestan sus servicios en México o en el extranjero).
Todo esto determina que el gobierno y diversas organizaciones, empresas y grandes consorcios, reconozcan que generar nuevos y diversos espacios de ocio en ciudades como la nuestra, representan una gran oportunidad, la cual traerá beneficios tanto económicos como sociales.
Problemas de espacio.El juego necesita de un lugar donde poder llevarse a cabo. Las casas hoy en día son muy reducidas, los pocos espacios quedan libres cumplen la función de áreas de comunicación de la misma vivienda; los que ahí viven carecen de lugares en donde jugar libremente sin invadir el espacio de los demás familiares. Los juegos que anteriormente se desarrollaban en la calle, tienden a desaparecer, pues ahora la seguridad en la misma se ha perdido.
Los parques y jardines de la ciudad ofrecen poca seguridad y algunos de estos, tristemente, están cercados y por ello no son utilizados por la comunidad.
Pocos espacios para convivir. Los niños requieren de lugares en donde convivir, al disminuir estos en número y tamaño, y el hecho de que en la familia mexicana poco a poco se vaya convirtiendo en una estructura nuclear, provoca en los pequeños una menor posibilidad de entablar relaciones con otros niños de la comunidad inmediata y de algunas otras. Esta situación en una consecuencia directa de la falta de espacios lúdicos en cualquier comunidad.
Tiempo reducido para convivir con los adultos. Las grandes distancias recorridas para trasladarse de un sitio a otro de la ciudad y la necesidad de que en las familias, no sólo el padre si no también la madre, trabajen para proveer a la familia de todos los insumos necesarios para vivir, indirectamente provoca que los niños no tengan la oportunidad de convivir con ellos y por la misma razón no tienen tiempo para relacionarse ya sea por cansancio, falta de tiempo o por que consideran el juego como una acto sin valor y carente de beneficios tanto para ellos como para los niños.
Sin embargo es interesante saber que existen espacios, una enorme cantidad de parques y plazas en donde se puede salir a jugar, pasear, relajarse, y sobre todo, convivir con los niños.
Si seguimos buscando, podemos encontrar un sinnúmero de pretextos, pero la realidad es que lo único que necesitamos es un espacio y hacernos tiempo para convivir con los niños. 