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Noticias CÓDIGO RJ 45 / 11 de noviembre, 2007.
Cariño, ¡Convertí al iPhone en un ladrillo! Los usuarios que “desbloquearon” sus iPhones recibieron un ladrillazo en la cabeza de 400 dólares. 

No podemos decir que Apple no les advirtió; el pequeño, pero orgulloso club de propietarios que "desbloquearon" sus iPhones para operar en redes distintas de AT&T sabían que la garantía prohibía el hacking.

Por si eso no bastara, Apple envió un mensaje de lo más explícito hace unas semanas: "Los programas de desbloqueo para iPhone, disponibles en internet podrían ocasionar que el iPhone deje de operar al instalar el software de Apple". Sin embargo, cuando cayó el golpe mortal (Apple lanzó un nuevo software para iPhone el 27 de septiembre), los celulares se convirtieron en ladrillos; pero no sólo los modelos que habían sido modificados dejaron de operar.

Apple, el proveedor de jubilosa alta tecnología, se fue al bando monárquico de la revolución. 
La cantidad de personas que modificaron sus teléfonos es muy reducida en comparación con el millón de usuarios de iPhone. Así como un chico de 17 años llegó a los titulares al ser el primero en desbloquear su iPhone, los medios se apresuraron en publicar las historias de los amantes de Apple que quedaron fuera de línea (la solución sugerida por Apple, comprar otro iPhone, fue demasiado cruel).

Menos grave, aunque más perturbador, fue el destino de quienes habían descargado alguno de los cientos de programas no autorizados disponibles en línea para aumentar la utilidad del iPhone; en casi todos los casos, luego de instalar la actualización iPhone (la cual corregía defectos, mejoraba el proceso de escritura y agregaba la aplicación en línea iTunes Music Store), el nuevo software acabó con todo lo que antes habían añadido, sin dejar rastro alguno (eso fue lo ocurrido con mi iPhone, ya no registra los tonos que creé gratis con una aplicación descargada de la red), todos los casos presentan una narrativa similar: amantes de Apple que querían que el aparato fuera más útil, divertido y flexible. Tal es el espíritu de la era de la computación, la energía que dio a Apple su original atractivo. Y a cambio, estos innovadores recibieron… un ladrillazo de 400 dólares. 
Por supuesto, la perspectiva de Apple es muy distinta. "Estamos mejorando el increíble software del iPhone", informó en una declaración a la prensa. "Por desgracia, el hacking  daña irreparablemente al iPhone".

Para Apple, iPhone fue diseñado con el objetivo de operar únicamente con la red de AT&T y el software instalado debe probarse cuidadosamente para que no ocasione vulnerabilidades de seguridad, por ello la compañía no considera que el desbloqueo sea una acción inmoral; sólo quiere proteger la integridad de su producto.

Ha dicho que las características del iPhone pueden mejorarse no con la descarga de aplicaciones, sino usando el navegador del teléfono para acceder a sitios web diseñados para la dinámica del iPhone, como Facebook. "No se pretende que el móvil sea una plataforma abierta, sino que funcione cuando tiene que funcionar", me dijo Steve Jobs, director ejecutivo de Apple. 

Sin embargo, los usuarios quieren mayor abertura para su iPhone, pero si esto no se puede aceptan al menor un poco más ahora; a su vez se tiene la sospecha de que algo más que la seguridad está en juego: al elegir las aplicaciones de los dispositivos, los cuales operan en sus redes, los proveedores inalámbricos suelen elegir las que protegen sus ingresos (en vez de autorizar programas para convertir música en tonos gratuitos, ofrecen programas para comprar tonos en la red), y si uno está insatisfecho con el proveedor, es difícil separarse, pues el cliente está obligado a firmar un contrato a largo plazo que impone multas por incumplimiento. 

Alguna vez, el propio Jobs calificó a los proveedores de "orificios" (si sabe a qué me refiero) y dijo que no produciría un teléfono hasta obtener concesione, las cuales, le permitieran crear un producto a su gusto, aunque el acuerdo con AT&T le permitió satisfacer esas necesidades, en cierto sentido es más de lo mismo (un sistema cerrado y un contrato firmado con sangre). La excelencia de un puñado de aplicaciones contenidas en el iPhone, como Google Maps, sólo provoca el ansia de más innovaciones.

¿Por qué no un programa de mensajes instantáneos? ¿Por qué no abrir un documento Word? "¿Sería aconsejable que los usuarios trabajaran con aplicaciones de terceros?", pregunta Ed Felton, director del Centro para Políticas de Tecnología Informática en Princeton. "La respuesta es sí. Muchos usuarios de iPhone lo consideran una especie de computadora". 
En términos generales, los usuarios de celulares están hartos de este sistema al estilo soviético (los consumidores que se encuentran en Europa y Asia son los que reciben el mejor tratamiento). La FFC indicó recientemente que podría obligar a los proveedores a abrir sus sistemas a otros desarrolladores, si desean competir por gran parte del nuevo espectro inalámbrico en 2008 y uno de los postores potenciales es Google, el cual tiene interés en que sus aplicaciones sean accesibles a todos.

Y Apple, junto con el iPhone, podría ser el principal beneficiario de una nueva era desbloqueada y sin muros: un iPhone sin cadenas sería mucho más valioso y llegaría a muchos más usuarios, así pues, en lugar de explicar por qué algunos de sus nuevos y relucientes celulares se convirtieron en ladrillos, debería lanzar rocas para derribar los muros que mantienen alejados a los consumidores potenciales.