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	<title>La Embajada de Nunca Jamás</title>
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		<title>La Embajada de Nunca Jamás</title>
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		<title>Amate y Papiro</title>
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		<pubDate>Tue, 27 May 2008 08:44:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[¿Donde llevarlos?]]></category>
		<category><![CDATA[Exposiciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Exposición que presenta el Museo de Arte Popular (MAP), en colaboración con la Embajada de la República Árabe de Egipto, a partir del 17 de mayo con motivo del cincuentenario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Egipto.  Las civilizaciones ancestrales de ambos países nos recrean la imaginación en significativos paralelismos relacionados con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Exposición que presenta el Museo de Arte Popular (MAP), en colaboración con la Embajada de la República Árabe de Egipto, a partir del 17 de mayo con motivo del cincuentenario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Egipto. </p>
<p align="justify">Las civilizaciones ancestrales de ambos países nos recrean la imaginación en significativos paralelismos relacionados con el arte, la escritura sagrada, el pensamiento religioso y  también sus aportaciones culturales y científicas </p>
<p align="justify">Un arte milenario surgido de dos grandes culturas, el amate y el papiro, nos recrea la imaginación y nos lleva a descubrir similitudes en sus creencias y mitos asociados a la naturaleza, la concepción de la vida y de la muerte. Coincidencias, la cuales se conjugan en la Exposición <strong><em>Amate y Papiro… Un diálogo histórico</em></strong>, presentada por el <strong>Museo de Arte Popular</strong> (MAP), en colaboración con la Embajada de la República Árabe de Egipto, en México.</p>
<p align="justify">La vida cotidiana, símbolos, signos y lenguajes enigmáticos plasmados en alrededor de 60 piezas, entre amates y papiros, que se han convertido a través de los siglos en verdaderas expresiones de arte popular. El público podrá admirar esta muestra del <strong>17 de  mayo al 29 de junio</strong>, en el marco del <strong>año cultural de Egipto en México</strong>.</p>
<p align="justify">Las civilizaciones ancestrales de México y Egipto nos han permitido imaginar paralelismos relacionados con el fascinante mundo del arte, la escritura sagrada, el pensamiento religioso, y sus aportaciones culturales y científicas, a través de la simbología e imágenes representadas en el amate y el papiro.</p>
<p align="justify">Ambas culturas desarrollaron un complejo sistema de escritura jeroglífica. Los escribas egipcios utilizaban como soporte un papel elaborado con tallos de papiro, mientras que en el México antiguo se utilizaba como papel la corteza del árbol amate o la piel de venado.</p>
<p align="justify">Esta exposición es realmente valiosa, asimismo presenta un par de audiovisuales bastante interesantes sobre el tema, de una duración aproximada de 10 minutos.</p>
<p align="justify">Si no tiene planes, vale la pena, si los tiene, vale la pena cambiarlos, ya que materiales de esta calidad al alcance de la vista, pocas veces se tienen, y siempre es maravilloso poder compartir con los pequeños un trozo de arte, de color, de línea… de historia.</p>
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		<title>Drogas para el Déficit de Atención y riesgo cardiovascular</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2008 08:54:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>

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		<description><![CDATA[El síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad (ADDH) es una rara enfermedad que no debe ser confundida con trastornos emocionales originados por falta de afecto o atención en la casa, maltratos en el colegio o profesores incompetentes. El 9 de febrero del año en curso, el Comité consultivo sobre Manejo del Riesgo y Seguridad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad (ADDH) es una rara enfermedad que no debe ser confundida con trastornos emocionales originados por falta de afecto o atención en la casa, maltratos en el colegio o profesores incompetentes.</p>
<p>El 9 de febrero del año en curso, el Comité consultivo sobre Manejo del Riesgo y Seguridad de Drogas de la FDA (Food and Drug Administration) votó por un estrecho margen, de 8 a 7, la recomendación de colocar una etiqueta que describa los riesgos cardiovasculares de las drogas utilizadas para tratar el ADDH.</p>
<p>Esta acción fue inesperada principalmente porque la FDA no había solicitado una revisión del etiquetado actual de este tipo de drogas. Solo pidió recomendaciones en relación a los riesgos cardiovasculares de ellas.</p>
<p>El Comité analizó un documento preparado por el Sistema de Reporte de Eventos Adversos (AERS) suscrito al FDA en donde se han registrado casos de muerte súbita, infarto al miocardio, arritmias, y Accidentes Cerebro Vasculares (ACV) en niños y adultos que reciben estimulantes para el ADDH.</p>
<p><strong>Historial y Usos:</strong></p>
<p>Las drogas sometidas a revisión fueron: Anfetaminas (Adderal) y Metilfenidato (Ritalin, Concerta). Este tipo de medicamentos son potentes estimulantes del Sistema Nervioso Central y cardiovascular; una de las más antiguas aminas la Metanfetamina fue fabricada en 1891 y ampliamente utilizada durante la Segunda Guerra Mundial en la Alemania nazi para mejorar la habilidad y estado de alerta de los pilotos. El uso médico de estas drogas se ha limitado, mientras que el uso ilícito ha aumentado, hasta convertirse en un problema de salud pública. Inhalada o inyectada, la Metanfetamina (speed) es asociada con muerte súbita, infarto al miocardio y ACV.</p>
<p>A comienzos de 1950 la dextroanfetamina fue promocionada como agente supresor del apetito.</p>
<p><strong>Definición y Epidemiología:</strong></p>
<p>El AADH es un desorden diagnosticado comúnmente en niños en edad escolar, el cual se caracteriza por un incremento en la actividad, incapacidad para concentrarse y pobre rendimiento escolar. Las anfetaminas y estimulantes similares se han utilizado para tratar esta enfermedad desde 1950 y su uso ha aumentado en años recientes.</p>
<p>El comité consultivo de la FDA ha escuchado testimonios indicando que 2.5 millones de niños reciben hoy en día estimulantes para tratar el AADH, incluyendo cerca del 10% de los niños de 10 años en Estados Unidos. El uso de estos estimulantes es menos frecuente en Europa, donde el diagnóstico de AADH es menos común. Es igualmente sorprendente que 1.5 millones de adultos consumen diariamente estos estimulantes.</p>
<p><strong>Efectos Cardiovasculares</strong></p>
<p>Las anfetaminas tienen efectos a nivel cardiovascular ampliamente descritos en la literatura médica. Estas sustancias incrementan la frecuencia cardiaca y la tensión arterial; estudios placebo controlados han demostrado que las anfetaminas (Adderal) y el Metilfenidato (Ritalin) incrementan la presión arterial. Los cambios en la presión arterial a largo plazo incrementan la morbilidad y la mortalidad.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El Tiempo y el Estrés</title>
		<link>http://www.quiteloudfm.com/laembajada/2008/04/el-tiempo-y-el-estres/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 08:57:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Estrés en los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Tips para manejo del estrés por la Doctora Marisol MuñozKiehne Pasos en el Manejo del Estrés Familiar Evitar, minimizar, prevenir o anticipar situaciones estresantes cuando sea posible. Estar alerta a sus propias señales y manifestaciones (físicas, emocionales y conductuales) de estrés y a las de sus seres queridos, incluso sus niños. Evaluar la situación. Determinar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Tips para manejo del estrés por la Doctora Marisol MuñozKiehne</strong></em></p>
<p><strong>Pasos en el Manejo del Estrés Familiar</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Evitar, minimizar, prevenir o anticipar situaciones estresantes cuando sea posible.</li>
<li>Estar alerta a sus propias señales y manifestaciones (físicas, emocionales y conductuales) de estrés y a las de sus seres queridos, incluso sus niños.</li>
<li>Evaluar la situación.</li>
<li>Determinar qué puede cambiarse y qué no.</li>
<li>(Si tu mal no tiene cura, ¿por qué te apuras? y si la tiene, ¿por qué te apuras?).</li>
<li>Establecer qué es más importante (Primero, lo primero).</li>
<li>Definir cuán serio es el problema (No ahogarnos en un vaso de agua).</li>
<li>Decidir si es su problema o no (No pagar intereses por una deuda que no ha incurrido).</li>
<li>Lidiar con la situación usando las siguientes guías:
<ul type="circle">
<li>Cuerpo y mentes sanos.</li>
<li>Descanso y relajación.</li>
<li>Perspectiva y punto de vista.</li>
<li>Planificación y organización.</li>
<li>Apoyo informal y ayuda profesional.</li>
<li>Lidiar con los adultos como con los niños.</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Estrés Familiar: Cuerpo y Mente Sanos</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Ejercicio o actividad física: diaria o frecuentemente.</li>
<li>Hacer algo para mejorar su apariencia física.</li>
<li>Buena alimentación: desayunar, tomar un receso para almorzar, hacer tres comidas al día, comer con moderación, incluir frutas, vegetales, granos y fibra en la dieta, reducir el azúcar y la cafeína.</li>
<li>Evitar la automedicación con nicotina, alcohol u otras sustancias: el cigarrillo estimula, deprime y causa problemas de salud; el alcohol deprime el sistema nervioso central y su uso frecuente puede llevar al alcoholismo; los sedativos y tranquilizantes causan dependencia física y psicológica.</li>
<li>Desarrollar rasgos de personalidad que ayudan a lidiar con el estrés: optimismo, sentido del humor, flexibilidad.</li>
<li>Manejar las emociones de manera segura y constructiva: reconocer nuestras emociones y sus antecedentes, buscar desahogos, respetar nuestros límites.</li>
<li>Escribir en un diario: pensamientos y sentimientos para clarificarlos, ayudarnos a tomar decisiones, enfrentar problemas, y descubrir soluciones.</li>
<li>Pasar tiempo a solas: diario o frecuentemente.</li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Estrés Familiar: Descanso y Relajación</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Tomar descansos: diario o frecuentemente, en un lugar tranquilo y seguro.</li>
<li>Desconectar el teléfono o usar tapones en los oídos cuando se va a descansar.</li>
<li>Permitir tiempo cada día para silencio, privacidad, introspección.</li>
<li>Aprender y practicar técnicas de respiración, relajación, y visualización: simples, económicas, efectivas, y ayudan a prevenir y a aliviar problemas físicos y emocionales relacionados con el estrés. Requiere de práctica y paciencia.</li>
<li>Respirar profundamente desde el abdomen.</li>
<li>Relajar los músculos: tensar y relajar grupos de músculos en secuencia.</li>
<li>Visualizar: crear imágenes mentales positivas, de bienestar y éxito pasados o futuros; crear una imagen clara de una escena placentera, incluyendo todos los sentidos.</li>
<li>Meditación: calmar el cuerpo y la mente mientras nos concentramos en la respiración, o en una palabra, frase o imagen.</li>
<li>Yoga: combinación de respiración, meditación, posturas, y movimiento</li>
<li>Masaje: por uno mismo o por otra persona.</li>
<li>Agua: tomar un baño caliente o una ducha.</li>
<li>Música: tocar, escuchar, bailar.</li>
<li>Arte: admirar, crear.</li>
<li>Deportes: ver, participar.</li>
<li>Pasatiempos: jardinería, manualidades, mecánica.</li>
<li>Lectura, películas y programas: relajantes, constructivos, inspiradores.</li>
<li>Paseo: cambio de ambiente.</li>
<li>Diversión: Incluyendo el humor, hacer algo agradable a diario.</li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Estrés Familiar: Perspectiva y Punto de Vista</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Vivir “un día a la vez”: enfocarse en el presente.</li>
<li>Recordar que “todo pasa”: “quizás en el futuro esto me hará reír”.</li>
<li>“Tomar las cosas con calma”: Pensar racionalmente, ser realista con las expectativas y metas.</li>
<li>Escoger por qué vale la pena afanarse y por qué no.</li>
<li>Aceptar lo que no podemos cambiar: no preocuparnos y afanarnos por lo que no está bajo nuestro control.</li>
<li>Tomar acción sobre lo que podemos controlar, influenciar, cambiar.</li>
<li>Diferenciar entre necesidades y preferencias.</li>
<li>Perdonar y tener paciencia consigo mismo: “soy buen padre, yo puedo”.</li>
<li>Volvernos más flexibles: “será de otra manera”.</li>
<li>Motivarnos: reconocernos y felicitarnos por nuestros logros.</li>
<li>En lugar de fracaso, negatividad y peligros, ver oportunidades: “¿qué puedo aprender de esta situación?”, “quizás salga algo bueno de todo esto”.</li>
<li>Cambiar mensajes negativos por positivos: retar y reemplazar la autocrítica, el pesimismo, y el pensar catastrófico con ánimo, optimismo, y perspectiva clara.</li>
<li>Buscar el humor, lo tonto, irónico o absurdo en la situación.</li>
<li>Sonreír frecuentemente.</li>
<li>Prepararnos para lo peor (por si acaso), pero esperar lo mejor.</li>
<li>Contar nuestras bendiciones y mantener la fe.</li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Estrés Familiar: Planificación y Organización</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Planificar para usar el tiempo y la energía más eficientemente.</li>
<li>Evitar cambios simultáneos.</li>
<li>Prepararse para o anticipar cambios.</li>
<li>Prepararse para horas del día o temporadas, la cuales traen más estrés.</li>
<li>Practicar y visualizar un evento anticipado que produce estrés.</li>
<li>No ser poco realistas al programar nuestro día y nuestra semana.</li>
<li>No permitir que los problemas crezcan o se acumulen.</li>
<li>No postergar, evitar dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.</li>
<li>Organizarnos nos hace sentir más en control: hacer listas realistas, usar calendarios y libros de citas, dejar tiempo para lo inesperado, no comprometernos de más.</li>
<li>Organizar el hogar y el área de trabajo para encontrar las cosas.</li>
<li>Planificar con anticipación: estimar cuánto tiempo requieren las tareas.</li>
<li>Dividir tareas grandes en pedazos manejables: sentimos logro al completar cada parte.</li>
<li>Establecer prioridades: primero lo primero.</li>
<li>Eficiencia: hacer tareas simultáneas, cocinar bastante y congelarlo para la semana, preparar la ropa para la semana, agrupar los mandados y usar listas</li>
<li>Agrupar las tareas: llamadas telefónicas, pago de cuentas, compras</li>
<li>Delegar: asignar tareas a otros.</li>
<li>Decir “No” a responsabilidades opcionales.</li>
<li>Tomar descansos para “cargar las baterías”.</li>
<li>Levantarse temprano, para no estar con prisa y añadir tensión.</li>
<li>Preparar ropa, comida, materiales del día siguiente, la noche anterior.</li>
<li>Llenar el tanque de gasolina y dar mantenimiento al auto y otros aparatos necesarios.</li>
<li>Reemplazar o componer lo que no funciona.</li>
<li>Hacer copias de llaves y tenerlas disponibles.</li>
<li>Permitir tiempo de sobra para citas.</li>
<li>Traer libro, tareas, o pasatiempo para cuando hay que esperar o hacer fila.</li>
<li>Salir de lo desagradable <em>temprano</em>, para salir de <em>eso</em>.</li>
<li>Simplificar lo más posible.</li>
<li>Tener un plan alternativo (“Plan B,”) por si el plan original (“Plan A”) no funciona.</li>
<li>Usar el fin de semana para un cambio de rutina.</li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Estrés Familiar: Apoyo Informal y Ayuda Profesional</strong></p>
<p><strong>Busquemos apoyo informal por medio de…</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Rodearnos de personas calmadas: ofrecen buenos ejemplos del manejo del estrés.</li>
<li>Hablar de nuestros problemas con personas de confianza: desahogarnos.</li>
<li>Crear una red de sostén entre familiares y amistades: platicar a menudo, compartir preocupaciones, ofrecer y pedir ayuda práctica y emocional.</li>
<li>Alternar con otras familias: cuidado de niños, transportación, mandados</li>
<li>Buscar recursos en la comunidad: grupos de apoyo, programas educativos y recreativos.</li>
<li>Utilizar los programas para padres de familia que ofrecen las escuelas e iglesias.</li>
</ul>
<p><strong>Busquemos ayuda profesional por medio de…</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Consultar profesionales: ofrecen conocimientos, orientación, sugerencias.</li>
<li>Usar los servicios de agencias sociales: trabajadores sociales, ayudantes.</li>
<li>Usar los servicios de agencias de salud mental y consejería: psicólogos, terapeutas.</li>
<li>Usar los servicios de agencias de salud: médicos, asistentes de médicos, enfermeros.</li>
<li>Aprender sobre las destrezas del criar niños: a través de clases, grupos, consultas particulares, y materiales educativos.</li>
<li>Aprender sobre destrezas de comunicación, manejo del tiempo, manejo de la ira, manejo del estrés, etc.: a través de clases, grupos, consultas particulares, y materiales educativos.</li>
<li>Usar las líneas telefónicas calientes (de crisis) o tibias cuando necesite apoyo, respiro o guía. <strong> </strong></li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Estrés Familiar: Lidiando con los Adultos y con Los Niños</strong></p>
<p><strong>Con los adultos…</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Dedicar tiempo a las relaciones con su pareja, amistades y familiares adultos.</li>
<li>Comunicarnos positiva y afirmativamente.</li>
<li>Compartir tareas con su pareja u otras personas que puedan ayudar.</li>
<li>Cooperar en lugar de competir.</li>
<li>Evitar añadir estrés innecesario.</li>
</ul>
<p><strong>Con los niños…</strong></p>
<ul type="disc">
<li>Aprovechar los momentos especiales con sus niños.</li>
<li>Dedicar tiempo individual para cada niño diariamente.</li>
<li>Demostrarles cariño con sonrisas, contacto visual, abrazos, besos.</li>
<li>Tocarles física y emocionalmente a diario.</li>
<li>Demostrarles amor incondicional.</li>
<li>Desaprobar la conducta inapropiada, pero no su persona.</li>
<li>Permitirles que cometan errores y aprendan de la experiencia.</li>
<li>Ofrecerles seguridad a través de estructura, rutina, reglas, expectativas consistentes.</li>
<li>Sentar límites y aplicar consecuencias razonables cuando los violan.</li>
<li>Aceptar el fracaso como parte natural de la exploración y el aprendizaje.</li>
<li>Corregirles sensitivamente y en privado.</li>
<li>Dar a los niños responsabilidades, según su madurez y capacidades.</li>
<li>Evitar presionarles con expectativas no razonables basadas en nuestras aspiraciones.</li>
<li>Servir de buen ejemplo de cómo lidiar con tensiones con fortaleza y calma.</li>
<li>Servir de buen ejemplo de cómo actuar positivamente con los demás.</li>
<li>Permitirles que expresen sus pensamientos y sentimientos.</li>
<li>Ayudarles a desarrollar destrezas de comunicación: enseñarles a ser afirmativos: “Me siento x cuando haces y. Quisiera z.”</li>
<li>Ayudarles a verbalizar sus experiencias a través del juego, cuentos, platicando.</li>
<li>Ayudarles a comprender sus emociones y controlar su comportamiento.</li>
<li>Validar, confirmar sus pensamientos y sentimientos.</li>
<li>Ofrecerles dirección y consejos, y apoyarles en sus decisiones.</li>
<li>Felicitarles por sus esfuerzos.</li>
<li>Apreciar y reconocerles cuando actúan responsablemente.</li>
<li>Enfatizar sus talentos más que sus debilidades.</li>
<li>Animarles a jugar y a practicar deportes como diversión.</li>
<li>Animarles a seguir reglas de compañerismo en lugar de ganar a toda costa.</li>
<li>Observar sus interacciones, escuchar sus conversaciones, y hablar con otras personas envueltas en la vida de sus niños, para identificar las causas de su estrés.</li>
<li>Asegurarles que no tienen que enfrentar las situaciones difíciles, solos.</li>
</ul>
<p><strong>Manejo del Tiempo Familiar</strong></p>
<p>El tiempo es uno de los recursos más valiosos con el que contamos todos, chicos y grandes, ricos y pobres. Muchos refranes populares se refieren al tiempo y a como manejarlo: “Hay que darle tiempo al tiempo”, “A su tiempo maduran las uvas”, “El tiempo todo lo cura”, “Más vale tarde que nunca”, “Nunca es tarde si la dicha es buena”, “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, “No por mucho madrugar amanece más temprano”, “Vísteme despacio, que voy de prisa…”</p>
<p>Cuando del manejo del tiempo se trata, la vida familiar es un acto de malabarismo; sin haber tenido el adiestramiento que tienen los profesionales del circo, intentamos mantener en el aire innumerables tareas importantes, ¡y parece que a veces nos aceleran la música!</p>
<p>La crianza de los niños en sí misma conlleva múltiples tareas interminables. ¿Conoce algún padre de familia a quien le sobre tiempo? Si bien no podemos extender las horas del día ni los días de la semana, podemos administrar mejor el tiempo del que disponemos; recordando que los niños aprenden de nosotros cómo manejar el tiempo, sigamos las siguientes guías para aprovecharlo mejor, y así disfrutar los memorables tiempos de la convivencia familiar.</p>
<ul>
<li> 
<ul>
<li><strong>Planificar</strong> con anticipación estimando cuánto tiempo requieren las tareas.</li>
<li><strong>Anticipar</strong> cambios y alistarnos para éstos.</li>
<li><strong>Prepararnos</strong> para las horas del día o las temporadas más ocupadas.</li>
<li><strong>Ser realistas</strong> al programar el día y la semana.</li>
<li><strong>No postergar: </strong>No permitir que las tareas crezcan o se acumulen.</li>
<li><strong>Organizarnos: </strong>Hacer listas realistas, usar calendarios y libros de citas, dejar tiempo para lo inesperado, no comprometernos de más.</li>
<li><strong>Ordenar y simplificar</strong> el hogar y el área de trabajo para encontrar las cosas mejor.</li>
<li><strong>Dividir</strong> tareas grandes en pedazos manejables.</li>
<li><strong>Establecer prioridades</strong>: Primero lo primero, sea lo más importante o lo más urgente.</li>
<li><strong>Ser eficientes:</strong> Hacer tareas simultáneamente, cocinar bastante y congelarlo para luego, alistar la ropa para la semana.</li>
<li><strong>Agrupar</strong> las tareas: Llamadas telefónicas, pago de cuentas, compras y mandados</li>
<li><strong>Delegar: </strong>asignar tareas a otros, inclusive a los niños.</li>
<li><strong>Decir “No”</strong> a las interrupciones no bienvenidas y a las responsabilidades opcionales no deseadas.</li>
<li><strong>Levantarse temprano</strong>, para no estar con prisa.</li>
<li><strong>Preparar por la noche</strong> la ropa, comida, y materiales de mañana.</li>
<li><strong>Dar mantenimiento, reemplazar o componer</strong> el auto y otros aparatos.</li>
<li><strong>Permitir tiempo de sobra</strong> para citas traer libro, tareas, o pasatiempo para cuando hay que esperar.</li>
<li><strong>Tener un plan alternativo</strong> (“Plan B,”) por si el plan original (“Plan A”) no funciona.</li>
<li><strong>Tomar descansos</strong> para “cargar las baterías”.</li>
<li><strong>Usar el fin de semana</strong> para un cambio de rutina, administrar efectivamente el tiempo familiar no es nada fácil, mas ¡Sí, se puede!</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p><strong>El Estrés Familiar y Los Niños</strong></p>
<p>¿Sabía usted que los niños perciben el estrés de los padres desde antes de nacer? Se ha demostrado que los fetos responden alterados cuando la madre siente estrés.</p>
<p>Aún cuando no luzcan conscientes porque sean pequeños, estén dormidos o se encuentren fuera de la habitación donde estemos, los niños reconocen cambios en el estado anímico de sus padres, desde pequeñitos. Aunque los bebés no entiendan ni se expresen con palabras, reaccionan por medios no verbales. Antes del desarrollo verbal ya perciben y responden a las emociones.</p>
<p>Cuando los bebés sienten las tensiones en su entorno, se altera su sentido de seguridad y se enciende una alarma de peligro, como si enfrentara una situación amenazante. Los bebés tienden a reaccionar con comportamientos tales como notarse demasiado alerta a los sonidos y movimientos, y llorar más. También tienden a mostrar síntomas físicos, tales como alteraciones en el sueño (dificultades al dormir), el apetito (comer más o menos, con más o menos frecuencia) y la eliminación (cambios o problemas al orinar y evacuar). Cuando los niños hablan, ya comprenden y pueden expresarse usando palabras. Si a los bebés los confortamos principalmente arrullándolos y acariciándolos, a los mayorcitos además debemos explicarle con palabras, según su nivel de entendimiento, lo que sucede y lo que vamos a hacer al respecto, para reducir los temores y disminuir su estrés.</p>
<p>Las tensiones y conflictos en la relación de los padres, desde las discusiones cotidianas hasta la violencia doméstica, son de las principales y potencialmente más dañinas fuentes de estrés en los niños.</p>
<p>Es importantísimo servirles de buen ejemplo a los niños en el hecho de como resolver nuestros desacuerdos, de como reconocer las señales de nuestro estrés y manejarlo. Es crucial proteger a los niños de las preocupaciones y problemas de los adultos.</p>
<p>Los niños tienen menos control sobre su persona y sobre su entorno que los adultos; viven a la merced de sus emociones y de los adultos en sus vidas. Algunos niños son más afectados que otros por el estrés de sus padres, debido a diferencias en temperamento, lo cual les hace más o menos sensitivos, y dependiendo de cómo manejan los padres el estrés.</p>
<p>A los niños quienes son más estresados por naturaleza, debemos ofrecerles: Comprensión, compasión e intervención. Debemos demostrarles que entendemos su sensibilidad a las tensiones ambientales, que queremos evitarles sufrimientos innecesarios, y que les ayudaremos a prepararse y a aprender a lidiar con las situaciones estresantes, las cuales les presentará la vida, con ayuda profesional si fuera necesario.</p>
<p><strong>Recomendaciones</strong></p>
<ol type="1">
<li>Minimizar, prevenir, o anticipar situaciones estresantes cuando sea posible.</li>
<li>Estar alerta y responder a las señales y manifestaciones de estrés.</li>
<li>Prepararse para horas del día o temporadas que traen más estrés.</li>
<li>No postergar ni permitir que los problemas crezcan o se acumulen.</li>
<li>Buena alimentación, ejercicio diario y suficiente descanso.</li>
<li>Practicar técnicas de respiración, relajación, y visualización.</li>
<li>Hacer listas realistas, usar calendarios y libros de citas.</li>
<li>Organizar hogar y área de trabajo para encontrar mejor las cosas.</li>
<li>Escuchar, tocar música, bailar, apreciar y hacer arte.</li>
<li>Observar o practicar deportes y pasatiempos.</li>
<li>Buena selección de lectura, películas y programas.</li>
<li>Consejería o terapia individual, familiar o grupal.</li>
</ol>
<p><strong>¿Siente Estrés?: Señales y Soluciones</strong></p>
<p>¿Tiene días en los que hay demasiado por hacer? Tal vez no se detiene a comer, se siente irritable y les grita a los niños por cualquier cosa. Puede ser que esté experimentando estrés, si es así, no se encuentra solo. Todos nos hemos sentido estresados y sabemos cómo se siente cuando hay demasiadas presiones de parte del trabajo, la escuela, los familiares u otras circunstancias de la vida. El estrés es una reacción natural a presiones físicas y emocionales, es una manera en la cual respondemos a los cambios y desafíos que enfrentamos, sean nuevas tareas en el trabajo o problemas interpersonales. El estrés puede causar síntomas físicos, tales cómo dolores de cabeza y de estómago, así como presión arterial alta. También está asociado a la ansiedad, a la depresión, a problemas al dormir, al enojo y a la agresión.</p>
<p>Podemos responder al estrés bebiendo, fumando, comiendo de más o usando drogas. Estas maneras de manejar el estrés tienen consecuencias negativas.</p>
<p>Las siguientes son maneras saludables de lidiar con el estrés, las cuales pueden hacer una gran diferencia para usted y su familia:</p>
<ul>
<li><strong>Revise su itinerario.</strong> Si está haciendo demasiado, decida qué tiene más importancia para usted y su familia, y elimine otras actividades. Planifique ratitos de descanso.</li>
<li><strong>Descanse y duerma lo suficiente.</strong> El dormir nos ayuda a mantenernos saludables y con energías. La recomendación general es que los adultos duerman ocho horas cada noche, pero tomando en cuenta lo siguiente, las necesidades individuales varían.</li>
<li><strong>Descubra maneras de relajarse,</strong> tales como salir a caminar, leer, escuchar música, o darse un baño. Si se encuentra trabajando, intente lo siguiente por cinco minutos: siéntese, cierre los ojos, tome varias respiraciones profundas, relaje las partes de su cuerpo que se sientan tensas, tales como el cuello y los hombros; piense en personas, cosas o lugares que le hacen sentir cómodo y contento.</li>
<li><strong>Haga ejercicio regularmente.</strong> Puede caminar, practicar jardinería, montar bicicleta, jugar deportes o bailar con sus niños.</li>
<li><strong>Coma bien, tres veces al día.</strong> Si nota que tiende a comer más cuando siente estrés, evite la comida chatarra y escoja alternativas sanas.</li>
<li><strong>Haga listas y ponga sus deberes en orden de prioridad.</strong> Trate de cumplir con alguna tarea cada día. Use calendarios y libros de citas para que le ayuden a organizarse.</li>
<li><strong>Escriba sus sentimientos en un diario, dibuje o pinte</strong> para explorar aquello con lo que esté lidiando y expresar sus emociones.</li>
<li><strong>Procure ayuda de familiares, amistades, o profesionales.</strong> Asista a clases sobre el manejo del estrés o la crianza de los niños, participe en consejería o terapia, o hable con su médico o líder religioso. <strong>El estrés es parte de la vida. ¡Reconózcalo, Redúzcalo y Relájese!</strong></li>
</ul>
<p><strong>Ayudando a Nuestros Niños a Lidiar con Sucesos Traumáticos</strong></p>
<p>Desafortunadamente, muchos hemos experimentado sucesos tales como incendios, terremotos, huracanes, accidentes y encuentros con la violencia comunitaria, y con el abuso de las autoridades. Actualmente en los E.U.A. existe un clima de temor en las familias inmigrantes, y los niños sufren al temer lo que puede sucederle a sus seres queridos.<br />
Debemos estar preparados para manejar nuestras reacciones en tiempos difíciles para poder estar disponibles para nuestros niños, quienes cuentan con nosotros para protegerles y enseñarles a lidiar con sus propias reacciones.</p>
<p><em>Sugerencias</em></p>
<ul type="disc">
<li>Esté al tanto de sus emociones, tome un minuto para calmarse, y responda a los niños de manera sensata y honesta. Si está sobrecargado por sus emociones, encuentre a un adulto con quien hablar.</li>
<li>Usted tal vez tenga una expresión de preocupación en su rostro o esté llorando. En cuanto pueda, dirija su atención a lo que necesitan los niños. Comunique calma y seguridad con su voz y con sus gestos.</li>
<li>Los niños quieren saber que están a salvo. Figure lo que les va a decir que los confortará, puede decirles, “Haré todo lo posible para protegerte.”</li>
<li>Hablen sobre la situación en cuestión, basados en el nivel de comprensión y la sensibilidad de cada niño, mantenga sus explicaciones simples, ofrezca información que clarifique los hechos y escuche lo que los niños se dicen entre sí.</li>
<li>Si los niños ven personas gritando, peleando o llorando y sienten temor, afirme sus sentimientos, hablen sobre lo que esté aconteciendo y retírelos de la situación lo antes posible. Puede decirles que usted también se alteró, pero que ya está bien.</li>
<li>Siempre pregúntele a los niños lo que ya saben o creen, tal vez tengan que empezar la conversación corrigiendo información incorrecta.</li>
<li>Discuta con sus niños lo que hacen en casa y en la escuela para ayudarles a mantenerse a salvo. Repase las rutinas de seguridad en casos de terremoto o incendio. Enséñele a los niños un plan de emergencia, incluyendo el hecho de  aprenderse su nombre completo, su teléfono y lugares seguros a donde ir en su hogar y en su vecindario.</li>
<li>Observe a sus niños jugar; algunos niños demostrarán en el Juego lo que les ha impactado. Si están lidiando con problemas serios o pérdidas, usen arte, música o el escribir para expresar sus sentimientos. Lean libros, salgan a caminar, y noten lo sano y hermoso en su entorno.</li>
<li>Enséñele a sus niños una escala del 0 al 10 en la que el 0 representa un día muy malo, y el 10 representa un día muy bueno, de esta manera puede tener una idea de qué tal están pasando cada día. Pregúnteles qué pueden hacer para subir su día de número.</li>
</ul>
<p>Cuando ocurra un suceso difícil o traumático, trate de permanecer alerta, calmado y respetuoso de los demás. Sus niños le están observando y aprenderán de sus actos aún más que de sus palabras.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Los niños y el duelo</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Mar 2008 09:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología infantil]]></category>

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		<description><![CDATA[Ser completamente honestos con el niño Acompañar a un niño en duelo significa ante todo NO APARTARLE de la realidad que se está viviendo, con el pretexto de ahorrarle sufrimiento. Incluso los niños más pequeños son sensibles a la reacción y al llanto de los adultos, a los cambios en la rutina de la casa, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Ser completamente honestos con el niño</h3>
<p>Acompañar a un niño en duelo significa ante todo NO APARTARLE de la realidad que se está viviendo, con el pretexto de ahorrarle sufrimiento. Incluso los niños más pequeños son sensibles a la reacción y al llanto de los adultos, a los cambios en la rutina de la casa, a la ausencia de contacto físico con la persona fallecida, es decir, se dan cuenta de que algo pasa y les afecta.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-36" title="El duelo en los niños" src="http://www.quiteloudfm.com/laembajada/wp-content/uploads/2009/10/duelo.gif" alt="El duelo en los niños" width="390" height="263" /></p>
<p>Solamente en el caso de muertes repentinas e inesperadas, sería aconsejable (aunque no siempre posible) apartar al niño durante las primeras horas. El niño puede y debe percibir que los adultos están tristes o lloran, que sienten tanto como él, pero se puede evitar el presenciar escenas desgarradoras de dolor y pérdida de control de los adultos. No es aconsejable decir delante del niño cosas como &#8220;yo también me quiero morir&#8221; o &#8220;¿Qué va ser de nosotros?&#8221;</p>
<p>¿Cuándo y cómo dar la noticia? Aunque resulte muy doloroso y difícil hablar de la muerte con el niño, es mejor hacerlo lo antes posible. Pasadas las primeras horas de mayor dramatismo y confusión, buscaremos un momento y un lugar adecuado y le explicaremos lo ocurrido con palabras sencillas y sinceras. Por ejemplo, podemos decirles: &#8220;Ha ocurrido algo muy triste. Papá ha muerto. Ya no estará más con nosotros porque ha dejado de vivir&#8221;. Al explicar cómo ocurrió la muerte procuraremos hacerlo con pocas palabras. Por ejemplo: &#8220;Ya sabes que ha estado <em>muy, muy, muy</em> enfermo durante mucho tiempo. La enfermedad que tenía le ha causado la muerte&#8221; El niño puede tener miedo de morir ante cualquier enfermedad banal, por lo cual es importante recalcarles que las personas sólo se mueren cuando están <span style="text-decoration: underline;">muy, muy, muy enfermas</span>, y tienen una enfermedad poco común. En caso de accidente, podemos decir lo siguiente: quedó muy, muy, muy malherido, los médicos y las enfermeras hicieron lo posible para &#8220;arreglar&#8221; el cuerpo, pero a veces, está tan herido o enfermo que las medicinas no lo pueden curar.</p>
<p>Si la muerte fue por <em>suicidio</em>, de nada sirve ocultarlo porque tarde o temprano, se acaban enterando por alguien ajeno a la familia. Es mejor explicar al niño qué es el suicidio y responder a sus preguntas.</p>
<p>¿Qué podemos decirles si nos preguntan <em>por qué</em>? ¿Por qué ha muerto? ¿Por qué a mí? Son preguntas difíciles de responder, no pasa nada por decirles que nosotros también nos hacemos las mismas preguntas, o sencillamente no sabemos la respuesta. Es bueno decirles que todos los seres mueren algún día y le ocurre a todo el mundo. Los niños en su fantasía pueden creer que algo que pensaron, dijeron o hicieron causó la muerte. Si un niño dice: &#8220;me hubiera gustado ser más bueno con mamá, así ella no habría muerto&#8221;, debemos decirle con calma pero con firmeza que <span style="text-decoration: underline;">no ha sido culpa suya</span>. </p>
<p>Para los niños menores de 5 años, la muerte es algo provisional y reversible. Será pues necesario ser pacientes para explicarle una y otra vez lo ocurrido y lo que significa la muerte. Es su mente, la persona muerta sigue comiendo, respirando y existiendo, y se <em>despertará</em> en algún momento para volver a llevar una vida completa. Los niños de estas edades se toman todo al pie de la letra, es mejor decir que <em>ha muerto </em>a usar expresiones como &#8220;se ha ido&#8221;, &#8220;lo hemos perdido&#8221; (pueden pensar: ¿y si me pierdo yo y no se volver a casa?), &#8220;ha desaparecido&#8221;, &#8220;se ha quedado dormido para siempre&#8221; (pueden temer no poder despertarse), &#8220;Se ha marchado de viaje&#8221;, &#8220;Dios se lo ha llevado&#8221;, estas expresiones pueden alimentar su miedo a morir o ser abandonado, y crear más ansiedad y confusión.</p>
<p>Para que el niño entienda qué es la muerte, suele ser útil hacer referencia a los muchos momentos de la vida cotidiana donde la muerte está presente: en la naturaleza, muerte de animales de compañía. </p>
<p>                        Permitir que participe en los ritos funerarios.</p>
<p>Animar al niño a asistir y participar en el velatorio, funeral, entierro; tomar parte en estos actos puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo y si es posible, es aconsejable explicarle con antelación qué verá, escuchará y el porqué de estos ritos. </p>
<p>Animar también al niño a <em>ver el cadáver</em>. Muchos niños tienen ideas falsas con el cuerpo para ello se le debe comentar que el cuerpo deja de moverse <span style="text-decoration: underline;">del todo y para siempre</span>, deja de respirar, de comer, de hablar, de ir al baño, y no siente dolor. A su vez dejarle bien claro que ya no siente nada; ni lo malo ni lo bueno ni el frío ni el hambre. Se debe insistir en que la muerte no es un especie de sueño en el cual el cuerpo no volverá ha despertarse.</p>
<p>Antes de que vea el cadáver, explicarle dónde estará, qué aspecto tendrá.   <br />
Lo ideal es que el niño pueda pasar un rato de tranquilidad e intimidad con el cadáver. Puede pedirse que nos dejen a solas con el niño y no ser interrumpidos durante unos minutos. Si el niño no quiere ver el cadáver o participar en algún acto, no se le debe obligar ni hacer que se sienta culpable por no haber ido.</p>
<p>Si los padres o padre superviviente están demasiado afectados para ocuparse de las necesidades del niño, puede ser conveniente que otra persona (un familiar o amigo de la familia) se ocupe de atenderle y se responsabilice de acompañarle durante estos actos. Es preferible que sea alguien cercano al niño, el cual le permita expresar sus emociones y se sienta cómodo contestando sus preguntas.</p>
<p>                               Animarle a expresar lo que siente</p>
<p>Aunque no siempre las expresen, los niños viven emociones intensas tras la pérdida de una persona amada. Si perciben que estos sentimientos (rabia, miedo, tristeza) son aceptados por su familia, los expresarán más fácilmente, y esto les ayudará a vivir de manera más adecuada la separación. Frases como: &#8220;no llores&#8221;, &#8220;no estés triste&#8221;, &#8220;tienes que ser valiente&#8221;, &#8220;no está bien enfadarse así&#8221;, &#8220;tienes que ser razonable y portarte como un grande&#8221;, pueden cortar la libre expresión de emociones e impiden que el niño se desahogue. Tener en cuenta que su manera de expresar el sufrimiento por la pérdida, no suele ser un estado de tristeza y abatimiento como el de los adultos. Es más frecuente apreciar cambios en el carácter, cambios frecuentes de humor, disminución del rendimiento escolar, alteraciones en la alimentación y el sueño.</p>
<p><strong>Algunas respuestas habituales en los niños de 2 a 5 años:</strong><span style="text-decoration: underline;"><br />
</span> <br />
<em>Perplejidad</em>: Parecen totalmente confusos sobre lo que ha ocurrido o se niegan a creerlo, es posible que pregunten reiterativamente: &#8220;¿Dónde está papá?&#8221;. Desean saber cuándo va a volver la persona fallecida o la buscan activamente. <br />
 <br />
<em>Regresión: </em>Se pegan al padre superviviente, se quejan, se hacen pipí en la cama, piden un biberón, se chupan el dedo. <br />
 <br />
<em>Ambivalencia: </em>A algunos niños parece no afectarles en absoluto la muerte. Responden ante la noticia con preguntas o afirmaciones inadecuadas, aunque sea una reacción desconcertante, es bastante común y significa que no ha aceptado o afrontado la muerte, pero comprende lo que ha sucedido. Lo más habitual, es que el niño elabore el duelo alternando fases de preguntas y expresión emocional, con intervalos en los cuales no menciona para nada el asunto. <br />
 <br />
<em>Suele sentir rabia y enfado:</em> por haber sido <em>abandonado</em> y puede expresarla de muchas maneras: irritabilidad, pesadillas, juegos ruidosos, travesuras. Es frecuente que dirijan el enfado hacia un familiar cercano. Permitirle que saque la rabia gritando, corriendo, saltando, golpeando con cojines son ejemplos sanos. <br />
 <br />
<em>Expresan su dolor a través de los juegos: </em>Con sus compañeros y amigos pueden jugar <em>a morirse</em>, <em>al entierro</em>. Todos estos comportamientos son absolutamente normales y tienen que ser respetados como necesarios para que el niño realice de forma adecuada el duelo. <br />
 <br />
<em>Toman a sus padres como modelo: </em>No es malo que los niños vean el dolor y la tristeza. No tengamos miedo de mostrar nuestros sentimientos delante del niño (excepto manifestaciones violentas de rabia y dolor). Cuando le mostramos lo que sentimos, el niño nos percibe más cercanos, y es más fácil que nos diga el también, lo que le está pasando.Un padre o una madre que no se inmute después de una muerte para no entristecer a sus hijos, pueden hacer que éstos &#8220;congelen&#8221; sus emociones o si muestra cólera, un dolor extremo o una conducta histérica, su hijo puede imitar este comportamiento. <br />
 <br />
<em>Miedo a morir u a otra pérdida: </em>Los niños más pequeños creen que la muerte es <em>contagiosa</em> y pueden pensar que pronto le llegará su turno, por ello es bueno explicarles que no tienen nada que temer. Les preocupa el abandono del padre o la madre superviviente y se preguntan qué les ocurriría y cómo sobrevivirían. <br />
 <br />
<em>Establecen vínculos afectivos</em>: Aunque el niño sepa que su ser querido ha muerto, siente necesidad de seguir manteniendo una relación afectiva, y así, la persona fallecida puede por un tiempo convertirse en un padre o madre imaginario. En algunos casos, podemos ayudar al niño dándole algún objeto personal del fallecido, el cual conserve como un recuerdo precioso y una forma de unión íntima con él. El niño puede establecer vínculos afectivos con otros adultos que se parezcan al difunto o tengan unas cualidades similares (un familiar, la maestra, el psicólogo) y pedirles que sean su padre o su madre. Esta conducta es bastante común y no significa que el padre superviviente no satisfaga las necesidades del niño.</p>
<p><em>Comprueban la realidad: </em>Al principio es posible que parezca, sepa y acepte lo que ha ocurrido, pero después, al cabo de varias semanas o meses, preguntan cuando volverá o lo buscan por la casa</p>
<p><strong>Algunas respuestas habituales en los niños de 6 a 9 años<br />
</strong><em>Según William C. Kroen</em></p>
<p>Los niños de estas edades saben que la muerte es permanente y real.  <br />
 <br />
<em>La negación: </em>Una respuesta muy común es negar que la muerte haya ocurrido. Es su negación pueden mostrarse muy agresivos, algunos pueden mostrarse más contentos y juguetones que de costumbre, como si la pérdida nos les hubiera afectado. Los adultos pueden malinterpretar esta conducta y reaccionar con cólera o simplemente ignorar a los niños. Pero en realidad esta negación indica que los niños sienten un dolor tan profundo y por ello intentan levantar un muro para que la muerte no les afecte; estos niños necesitan oportunidades para llorar la pérdida y es posible que también necesiten permiso para hacerlo. Se puede decir algo como: &#8220;No tienes que mostrar tu tristeza a todo el mundo, pero si quieres puedes compartirla conmigo. Si tienes ganas de llorar y estar triste a solas, me parece muy bien, pero después de estar así durante un rato, sería bueno que hablaras con alguien de como te sientes. <br />
 <br />
<em>La idealización: </em>Insistir en que &#8220;mamá era la persona más lista o perfecta del mundo&#8221;, por ejemplo, les permite mantener una relación imaginaria con la persona fallecida.</p>
<p><em>La culpabilidad: </em>Es una respuesta normal, sobre todo si no pueden expresar la tristeza que sienten. Comentarios en vida como &#8220;vas a matarme&#8221;, pueden hacer creer al niño que su mala conducta ha contribuido a la muerte. <br />
Si además la niegan y fingen ser valientes, los adultos pueden aumentar el sentimiento de culpa al corregirlo o enojarse con él por que “al parecer” la muerte no le importa. A los niños que se obstinan en negar la muerte y no dejan de sentirse culpables, es difícil que superen la situación sin ayuda.</p>
<p><em>El miedo y la vulnerabilidad: </em>Es normal que los niños de estas edades  se sientan asustados y vulnerables, intentan ocultar sus sentimientos, sobre todo a los niños de su edad, porque no quieren que sus amigos o compañeros de la escuela los consideren &#8220;diferentes&#8221;. Los niños sobre todo pueden actuar con bravuconería o agresividad. <br />
 <br />
<em>Se ocupan de los demás: </em>Pueden asumir el papel del fallecido y cuidar de sus hermanos más pequeños o asumir tareas que antes realizaba el padre o la madre muertos. <br />
 <br />
<em>Buscan a la persona que ha muerto</em>: Pueden ir de una habitación a otra, buscarla en el desván o en el sótano. La mejor respuesta es dejar que sigan buscando, les puede consolar saber que nosotros también a veces sentimos el deseo de hacerlo.</p>
<p><strong>Los tres temores más frecuentes del niño:</strong></p>
<p>¿Causé yo la muerte? <br />
¿Me pasará esto a mí? <br />
¿Quién me va a cuidar?</p>
<p>Mantenerse física y emocionalmente cerca del niño, permitirle estar cerca, sentarse a su lado, sostenerlo en brazos, abrazarlo, escucharle, llorar con él. Podemos también dejar que duerma cerca, aunque mejor en distinta cama.</p>
<p>Puede ser adecuado también buscar momentos para estar separados: dejarle sólo en su habitación, dejarle salir a jugar con un amigo. Si es necesario, tranquilizarle diciéndole que estaremos ahí por si nos necesita. El niño intuye enseguida que la muerte va a tener muchas consecuencias en la familia, por ello es bueno decirle que, aunque estamos muy tristes por lo ocurrido, vamos a seguir ocupándonos de él lo mejor posible. </p>
<p>El niño puede temer también ser abandonado por el familiar sobreviviente. Asegurarle que, aunque está muy afectado por la pérdida, se encuentra bien y no le va a pasar lo mismo. Con frecuencia, lo que más ayuda a los niños frente a las pérdidas, es reencontrar el ritmo cotidiano de sus actividades: el colegio, sus amigos, sus juegos familiares, las personas que quiere, también es importante garantizarle el máximo de estabilidad posible; en este sentido no es un buen momento, por ejemplo, para cambiarlo de colegio o para imponerle nuevas exigencias (S. Weis) y asegurarles que vamos a seguir queriendo a la persona fallecida y que nunca la olvidaremos.</p>
<p><strong>Estar atento a los signos de alerta:</strong></p>
<p>Llorar en exceso durante periodos prolongados, rabietas frecuentes y prolongadas, apatía e insensibilidad. También por un periodo prolongado durante el cual el niño pierde interés por los amigos y por las actividades que solían gustarle. Pesadillas y problemas de sueño, pérdida de apetito y de peso, miedo de quedarse solo. <br />
Comportamiento infantil (hablar como un bebé, pedir comida a menudo) <span style="text-decoration: underline;">durante un largo periodo de tiempo.</span> Frecuentes dolores de cabeza solos o acompañados de otras dolencias físicas. <br />
Imitación <span style="text-decoration: underline;">excesiva</span> de la persona fallecida, expresiones repetidas del deseo de reencontrarse con él o ella. <br />
Cambios importantes en el rendimiento escolar o negativa de ir a la escuela.</p>
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		<item>
		<title>El Cuarto Rey Mago</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jan 2008 09:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos e historias]]></category>
		<category><![CDATA[Regalos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos, luego de haber visto la estrella en el oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad, cargado todo en los lomos de sus burros. Luego de varios días de camino se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos, luego de haber  visto la estrella en el oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos  de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad,  cargado todo en los lomos de sus burros.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-43" title="Reyes Magos" src="http://www.quiteloudfm.com/laembajada/wp-content/uploads/2009/10/reyesmagos02.gif" alt="Reyes Magos" width="443" height="350" /></p>
<p>Luego de varios días de camino se internaron en el desierto. Una noche los  agarró una tormenta. Todos se bajaron de sus cabalgaduras, y tapándose con sus  grandes mantos de colores, trataron de soportar el temporal refugiados detrás de  los camellos arrodillados sobre la arena. El cuarto Rey, que no tenía camellos,  sólo burros, buscó amparo junto a la choza de un pastor metiendo sus animalitos  en el corral. Por la mañana aclaró el tiempo y todos se prepararon para  recomenzar la marcha. Pero la tormenta había desparramado todas las ovejitas del  buen pastor, junto a cuya choza se había refugiado el cuarto Rey. Y se trataba  de un pobre pastor que no tenía ni cabalgadura, ni fuerzas para reunir su rebaño  disperso.</p>
<p>Nuestro cuarto Rey se encontró frente a un dilema. Si ayudaba al buen hombre  a recoger sus ovejas, se retrasaría de la caravana y no podría seguir con sus  camaradas. Él no conocía el camino, y la estrella no daba tiempo que perder.  Pero por otro lado su buen corazón le decía que no podía dejar así a aquel  anciano pastor. ¿Con qué cara se presentaría ante el Rey Mesías si no ayudaba a  uno de sus hermanos?</p>
<p>Finalmente decidió quedarse y gastó casi una semana en volver a reunir todo  el rebaño disperso. Cuando finalmente lo logró se dio cuenta de que sus  compañeros ya estaban lejos, y que además había tenido que consumir parte de su  aceite y de su vino compartiéndolo con el anciano. Pero no se puso triste. Se  despidió y poniéndose nuevamente en camino aceleró el tranco de sus burritos  para acortar la distancia. Luego de mucho vagar sin rumbo llegó finalmente a un  lugar donde vivía una madre con muchos chicos pequeños y que tenía a su esposo  muy enfermo. Era el tiempo de la cosecha. Había que levantar la cebada lo antes  posible, porque de lo contrario los pájaros o el viento terminarían por llevarse  todos los granos ya bien maduros.</p>
<p>Otra vez se encontró frente a una decisión. Si se quedaba a ayudar a aquellos  pobres campesinos, sería tanto el tiempo perdido que ya tenía que hacerse la  idea de no encontrarse más con su caravana. Pero tampoco podía dejar en esa  situación a aquella pobre madre con tantos chicos que necesitaba de aquella  cosecha para tener pan el resto del año. No tenía corazón para presentarse ante  el Rey Mesías sino hacía lo posible para ayudar a sus hermanos. De esta manera  se le fueron varias semanas hasta que logró poner todo el grano a salvo. Y otra  vez tuvo que abrir sus alforjas para compartir su vino y aceite.</p>
<p>Mientras tanto la estrella ya se le había perdido. Le quedaba sólo el  recuerdo de la dirección, y las huellas medio borrosas de sus compañeros.  Siguiéndolas se puso en marcha, y tuvo que detenerse muchas otras veces para  auxiliar a nuevos hermanos necesitados. Así se le fueron casi dos años hasta que  finalmente llegó a Belén. Pero el recibimiento que encontró fue muy diferente al  que esperaba. Un enorme llanto se elevaba del pueblito, las madres salían a las  calles llorando, con sus pequeños entre sus brazos. Acababan de ser asesinados  por orden de otro rey. El pobre hombre no entendía nada. Cuando preguntaba por  el Rey Mesías, todos lo miraban con angustia y le pedían que se callara.  Finalmente alguien le dijo que aquella misma noche lo habían visto huir hacia  Egipto.</p>
<p>Quiso emprender inmediatamente su seguimiento, pero no pudo. Aquel pueblito  de Belén era una desolación. Había que consolar a todas aquellas madres. Había  que enterrar a sus pequeños, curar a sus heridos, vestir a los desnudos. Y se  detuvo allí por mucho tiempo gastando su aceite y su vino. Hasta tuvo que  regalar algunos de sus burritos, porque la carga ya era mucho menor, y porque  aquella pobre gente los necesitaba más que él. Cuando finalmente se puso en  camino hacia Egipto, había pasado mucho tiempo y había gastado mucho de su  tesoro. Pero se dijo que seguramente el Rey Mesías sería compasivo con él,  porque lo había hecho por sus hermanos.</p>
<p>En el camino hacia el país de las pirámides tuvo que detener muchas otras  veces su marcha. Siempre se encontraba con un necesitado de su tiempo, de su  vino o de su aceite. Había que dar una mano, o socorrer una necesidad. Aunque  tenía temor de volver a llegar tarde, no podía con su buen corazón. Se consolaba  diciéndose que con seguridad el Rey Mesías sería comprensivo con él, ya que su  demora se debía al haberse detenido para auxiliar a sus hermanos.</p>
<p>Cuando llegó a Egipto se encontró nuevamente con que Jesús ya no estaba ahí.  Había regresado a Nazaret, porque en sueños, José había recibido la noticia de  que estaba muerto quien buscaba matar al Niño. Este nuevo desencuentro le causó  mucha pena a nuestro Rey Mago, pero no se desanimó. Se había puesto en camino  para encontrarse con el Mesías, y estaba dispuesto a continuar con su búsqueda a  pesar de sus fracasos. Ya le quedaban menos burros, y menos tesoros. y éstos los  fue gastando en el largo camino que tuvo que recorrer, porque siempre las  necesidades de los demás lo retenían por largo tiempo en su marcha.</p>
<p>Así pasaron otros 30 años, siguiendo siempre las huellas del que nunca había  visto pero que le había hecho gastar su vida en buscarlo.</p>
<p>Finalmente se enteró de que había subido a Jerusalén y que allí tendría que  morir. Esta vez estaba decidido a encontrarlo fuera como fuese. Por eso, ensilló  el último burro que le quedaba, llevándose la última carguita de vino y aceite,  con las dos monedas de plata que era cuanto aún tenía de todos sus tesoros  iniciales. Partió de Jericó subiendo también él hacia Jerusalén. Para estar  seguro del camino, se lo había preguntado a un sacerdote y a un levita que, más  rápidos que él, se le adelantaron en su viaje. Se le hizo de noche. Y en medio  de la noche, sintió unos quejidos a la mitad del camino. Pensó en seguir también  él de largo como lo habían hecho los otros dos. Pero su buen corazón no lo dejó.  Detuvo su burrito, se bajó y descubrió que se trataba de un hombre herido y  golpeado. Sin pensarlo dos veces sacó el último resto de vino para limpiarle las  heridas. Con el aceite que le quedaba untó las lastimaduras y las vendó con su  propia ropa hecha jirones. Lo cargó en su animalito y, desviando su rumbo, lo  llevó hasta una posada. Allí gastó la noche en cuidarlo. A la mañana siguiente,  sacó las dos últimas monedas y se las dio al dueño del albergue diciéndole que  pagara los gastos del hombre herido. Allí le dejaba también su burrito por lo  que fuera necesario. Lo que se gastara más él lo pagaría al regresar.</p>
<p>Y siguió a pie, solo, viejo y cansado. Cuando llegó a Jerusalén ya casi no le  quedaban más fuerzas. Era el mediodía de un viernes antes de la Gran Fiesta de  Pascua. La gente estaba excitada. Todos hablan de lo que acababa de suceder.  Algunos regresaban del Gólgota y comentaban que allá estaba Jesús agonizando  colgado de una cruz. Nuestro Rey Mago gastando sus últimas fuerzas se dirigió  hacia allá casi arrastrándose, como si él también llevara sobre sus hombros una  pesada cruz hecha de años de cansancio y caminos.</p>
<p>Al llegar, dirigió su mirada hacia el agonizante, y en tono de súplica le  dijo: &#8221;Perdóname. Llegué demasiado tarde.&#8221; Pero desde la cruz se escuchó una voz  que decía: &#8220;<em>Hoy estarás conmigo en el Paraíso</em>&#8220;.</p>
<p>Esta es la versión rusa del relato, que compartimos hoy como regalo de la  embajada de nunca jamás con ustedes.</p>
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		<title>Los niños que poseen una mascota sufren menos estrés</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Sep 2007 19:50:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Estrés en los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Mascotas]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología infantil]]></category>

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		<description><![CDATA[Los niños que poseen una mascota sufren menos estrés, hacen más actividad física y se sienten más felices; son las conclusiones de una investigación realizada por Masterfoods. Otros de los datos proporcionados afirman que el 80% de los padres encuestados afirman el hecho de tener hijos más felices y saludables gracias a un mascota en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-medium wp-image-16" title="Niño y su mascota" src="http://www.quiteloudfm.com/laembajada/wp-content/uploads/2007/09/mascota-225x300.jpg" alt="Niño y su mascota" width="225" height="300" />Los niños que poseen una mascota sufren menos estrés, hacen más actividad física y se sienten más felices; son las conclusiones de una investigación realizada por Masterfoods.</p>
<p>Otros de los datos proporcionados afirman que el 80% de los padres encuestados afirman el hecho de tener hijos más felices y saludables gracias a un mascota en casa, a su vez resalta que en cada cuatro de diez familias, sus niños juegan más activamente.</p>
<p>Los padres aseguran la disminución en las actividades sedentarias como la televisión y los videojuegos desde que llegó el animal a casa.</p>
<p>El especialista de la investigación, el Dr. McNicholas afirma que los animales de compañía o mascotas pueden ayudar a combatir problemas en los niños, como la obesidad y la falta de ejercicio, ya que los pequeños toman un papel más activo en el cuidado de la mascota y a su vez  los niños dejan de lado la vida sedentaria.</p>
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		<title>Los temores de los niños mexicanos</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 18:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Paladin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Estrés en los niños]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología infantil]]></category>

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		<description><![CDATA[CIUDAD DE MÉXICO – Los fantasmas, el monstruo de la laguna o los muertos vivientes no quitan el sueño a los niños mexicanos de hoy. Sus temores han cambiado, los pequeños que viven en la Ciudad de México confiesan que su peor pesadilla tiene que ver con morir en las calles, ser asaltados o verse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-6" title="Niño Dormido" src="http://www.quiteloudfm.com/laembajada/wp-content/uploads/2007/08/ninio-dormido.jpg" alt="Niño Dormido" width="220" height="175" />CIUDAD DE MÉXICO – Los fantasmas, el monstruo de la laguna o los muertos vivientes no quitan el sueño a los niños mexicanos de hoy. Sus temores han cambiado, los pequeños que viven en la Ciudad de México confiesan que su peor pesadilla tiene que ver con morir en las calles, ser asaltados o verse alcanzados por una guerra como la de Iraq.</p>
<h3>La amenaza de la delincuencia</h3>
<p>La realidad siniestra sobrepasó a los malos sueños, y aquellos tiempos en que los extraterrestres y seres paranormales asustaban a los infantes, quedaron en el olvido. La crisis económica, política y social que vive México forma parte de las preocupaciones y temores de los niños capitalinos. El mundo moderno tiene sus propios monstruos: &#8220;La mayoría de las veces, el miedo lo inculcan los adultos. Es fácil porque los niños ya no tienen la libertad de ir a la tienda, y mucho menos solos. La cultura de prevención los horroriza&#8221;, explicó a Univision.com Lucía Blanco, psicóloga del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).</p>
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