Palabras al viento
Por Imāginārie publicado el 4 Noviembre, 2009, bajo la(s) categoría(s) Eventos
El pasado viernes 16 de Octubre, tuvo lugar en la casa Guerrrerense de la Ciudad de México, la presentación del libro “Palabras al viento” del Dr. Francisco Figueroa Uriza. Esta obra es una recopilación de poemas, algunos escritos en su juventud, aunque la mayoría de ellos corresponden al otoño de su vida.
Visitamos al Dr. Figueroa en su casa de la colonia Roma, donde nos recibió junto a su radiante esposa, la señora Guadalupe Gutiérrez Salgado, con quien ha compartido su vida durante mas de cincuenta años.
El Dr. Figueroa nació en el Distrito Federal en 1925, pero se considera guerrerense por el gran cariño que le profesa al hermoso estado de Guerrero. Médico cirujano de profesión, tuvo siempre la necesidad de plasmar sus sentimientos en poemas. Fue en el año 2004 que se publicó su primer libro con una recopilación de ellos, llamado: “Sueños de cristal.” Y ahora, 5 años después, se publica su segunda obra “Palabras al viento”.
A la pregunta sobre qué lo inspira para escribir, inmediatamente dirige su mirada a su compañera de toda la vida y su respuesta es: “Ella. Ella es la que me inspira”. No aspira a ser considerado un poeta, de hecho, aun le sorprende el hecho de ver en un libro tantos y tantos sentimientos propios, antes privados y ahora pertenecientes a todos los que leen su poesía. Nunca escribió para hacer un libro, escribió, porque aun siendo un hombre de ciencia, el sentimiento y la sensibilidad a flor de piel eran tan intensos, que tenían que encontrar otro cause, otra forma de manifestarse. Y “Palabras al viento” es el resultado.
El poeta dedica sus dos obras a las dos mujeres más importantes de su vida: a su amada esposa y a su querida madre que en paz descanse. Dos de sus mejores poemas están escritos para ellas.
A mi madre
Huérfano de cariño vivo ahora,
triste y callado con mi pobre pena.
Muy sola el alma en tu sepulcro llora,
¡se fue mi ángel de amor, mi madre buena¡
¿Quién curará mis penas con su llanto?
¿Quién asomarse a mi pesar advierte?
¿Quién me amará como ella? Me amó tanto
que de mis brazos la arrancó la muerte.
Soy pobre paria que no guarda historia,
y triste vaga con el alma incierta.
Solo tengo una meta y una gloria:
¡el recuerdo sagrado de mi muerta¡
Ante esa soledad pesada y quieta,
preferible es que busque tu penumbra.
Apagaré mi antorcha de poeta,
para vivir contigo en esta tumba.
Solo Amor (A mi esposa)
Eres la idea que guardo como obsesión perdida
que en mis horas de insomnio sin querer repetí,
porque todo lo bueno que he tenido en la vida
me lo guardé en el alma para quererte a ti.
En tu historia y la mía, el tiempo nada cuenta,
en amor no hay medidas, solo existimos dos.
Eres la novia eterna que mi amor alimenta,
para querernos siempre bajo la luz de Dios.
Cuando los años pasan en su carrera loca
nos dejan cicatrices, recuerdos de dolor,
pero tu eres un hada que alivia lo que toca,
mis viejas cicatrices me las volviste amor.
De “Sueños de Cristal”….
La Consulta
Doctora, me matan estas inquietudes
que la misma vida transformó en amor;
y he venido a verte para que me ayudes,
para que con besos la aflicción me cures
y con tus caricias me sienta mejor.
Hace mucho tiempo tomé la costumbre
de vivir soñando sin saber porqué;
he sentido a veces que vivo en la cumbre,
y ahora la pena de la incertidumbre
sin saber la causa, amaina mi fe.
¿Será que la pena de tu ausencia existe
como endocarditis en mi corazón?
¿Será el desengaño que a veces se viste
con la amarga ropa de sentirse triste
y es más peligroso que alguna infección?
¿Será que he sentido una desventura
del virus filtrable que se llama amor?
Será que el cerebro vive la locura
de saber que es otro quien tus penas cura
y lo que me enferma se llama rencor?
No se lo que sea, pero si es preciso
que seas tu quien cure esta enfermedad,
porque si esto es cáncer, yo busque el hechizo
de tus negros ojos, pues la suerte quiso
darles por encanto radioactividad.
Dame las esencias de tu boca pura,
como coadyuvante gotitas de amor;
pon como excipiente toda tu dulzura.
Ya el dolor se apaga, ya mi mal se cura,
ya con tu receta, me siento mejor.
El pasado viernes 16 de Octubre, tuvo lugar en la casa Guerrrerense de la Ciudad de México, la presentación del libro “Palabras al viento” del Dr. Francisco Figueroa Uriza. Esta obra es una recopilación de poemas, algunos escritos en su juventud, aunque la mayoría de ellos corresponden al otoño de su vida.
Visitamos al Dr. Figueroa en su casa de la colonia Roma, donde nos recibió junto a su radiante esposa, la señora Guadalupe Gutiérrez Salgado, con quien ha compartido su vida durante mas de cincuenta años.
El Dr. Figueroa nació en el Distrito Federal en 1925, pero se considera guerrerense por el gran cariño que le profesa al hermoso estado de Guerrero. Médico cirujano de profesión, tuvo siempre la necesidad de plasmar sus sentimientos en poemas. Fue en el año 2004 que se publicó su primer libro con una recopilación de ellos, llamado: “Sueños de cristal.” Y ahora, 5 años después, se publica su segunda obra “Palabras al viento”.
A la pregunta sobre qué lo inspira para escribir, inmediatamente dirige su mirada a su compañera de toda la vida y su respuesta es: “Ella. Ella es la que me inspira”. No aspira a ser considerado un poeta, de hecho, aun le sorprende el hecho de ver en un libro tantos y tantos sentimientos propios, antes privados y ahora pertenecientes a todos los que leen su poesía. Nunca escribió para hacer un libro, escribió, porque aun siendo un hombre de ciencia, el sentimiento y la sensibilidad a flor de piel eran tan intensos, que tenían que encontrar otro cause, otra forma de manifestarse. Y “Palabras al viento” es el resultado.
El poeta dedica sus dos obras a las dos mujeres más importantes de su vida: a su amada esposa y a su querida madre que en paz descanse. Dos de sus mejores poemas están escritos para ellas.
A mi madre
Huérfano de cariño vivo ahora,
triste y callado con mi pobre pena.
Muy sola el alma en tu sepulcro llora,
¡se fue mi ángel de amor, mi madre buena¡
¿Quién curará mis penas con su llanto?
¿Quién asomarse a mi pesar advierte?
¿Quién me amará como ella? Me amó tanto
que de mis brazos la arrancó la muerte.
Soy pobre paria que no guarda historia,
y triste vaga con el alma incierta.
Solo tengo una meta y una gloria:
¡el recuerdo sagrado de mi muerta¡
Ante esa soledad pesada y quieta,
preferible es que busque tu penumbra.
Apagaré mi antorcha de poeta,
para vivir contigo en esta tumba.
Solo Amor (A mi esposa)
Eres la idea que guardo como obsesión perdida
que en mis horas de insomnio sin querer repetí,
porque todo lo bueno que he tenido en la vida
me lo guardé en el alma para quererte a ti.
En tu historia y la mía, el tiempo nada cuenta,
en amor no hay medidas, solo existimos dos.
Eres la novia eterna que mi amor alimenta,
para querernos siempre bajo la luz de Dios.
Cuando los años pasan en su carrera loca
nos dejan cicatrices, recuerdos de dolor,
pero tu eres un hada que alivia lo que toca,
mis viejas cicatrices me las volviste amor.
De “Sueños de Cristal”….
La Consulta
Doctora, me matan estas inquietudes
que la misma vida transformó en amor;
y he venido a verte para que me ayudes,
para que con besos la aflicción me cures
y con tus caricias me sienta mejor.
Hace mucho tiempo tomé la costumbre
de vivir soñando sin saber porqué;
he sentido a veces que vivo en la cumbre,
y ahora la pena de la incertidumbre
sin saber la causa, amaina mi fe.
¿Será que la pena de tu ausencia existe
como endocarditis en mi corazón?
¿Será el desengaño que a veces se viste
con la amarga ropa de sentirse triste
y es más peligroso que alguna infección?
¿Será que he sentido una desventura
del virus filtrable que se llama amor?
Será que el cerebro vive la locura
de saber que es otro quien tus penas cura
y lo que me enferma se llama rencor?
No se lo que sea, pero si es preciso
que seas tu quien cure esta enfermedad,
porque si esto es cáncer, yo busque el hechizo
de tus negros ojos, pues la suerte quiso
darles por encanto radioactividad.
Dame las esencias de tu boca pura,
como coadyuvante gotitas de amor;
pon como excipiente toda tu dulzura.
Ya el dolor se apaga, ya mi mal se cura,
ya con tu receta, me siento mejor.

















